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Cómo Eugenio Derbez Convirtió un Sueño de la Infancia en el Fenómeno Más Grande de Hollywood

El actor se enfoca en mezclar su vida personal y profesional, incluyendo la reconciliación con su familia.
viernes, 28 de noviembre de 2025 · 14:50

¿Por qué la gente ama y odia a Eugenio Derbez?. Esta es la pregunta que define la carrera del hombre que es meme, director y la cara latina de Hollywood.

Hijo de un publicista y de la reconocida actriz Silvana Derbez, Eugenio llegó al mundo en 1961 en la Ciudad de México. Desde los siete años, tuvo un sueño: "Yo no sé si haya alguien que desee más eso que que yo porque desde los 7 años lo deseo y ha sido un sueño de vida". Rodeado por los pasillos de Televisa, donde veía pasar a las grandes estrellas, comenzó su camino siendo extra mientras estudiaba en el CEA.

Su primera aparición ante cámaras fue nada menos que en el programa En Familia con Chabelo en la década de 1980. Aunque ese era el camino, Eugenio siempre confesó que, en el fondo, quería hacer dramas y novelas, algo "más serio".

De Anabel a la Familia P. Luche: El Nacimiento del Humor

El papel que le daría el primer estelar llegaría en el programa Anabel, aunque la protagonista, Anabel Ferreira, le recordaba: "Flaquito el programa se llama Anabel Ya tendrás un día tu programa pero ahorita Aquil se llama Velen". Y vaya que lo hizo.

En 1993, Eugenio consiguió su propio programa, Al Derecho y al Derbez. Ahí se consolidó su fórmula de humor: parodias, humor físico y juego de palabras. De ese show nacieron personajes inmortales de la cultura mexicana como Armando Hoyos, Julio Esteban y El Súper Portero.

El éxito de Al Derecho y al Derbez evolucionó a XH Derbez, y en 1999 nació un sketch que lo cambiaría todo: La Familia P. Luche. Televisa le apostó a convertirlo en serie en 2002, un riesgo enorme, ya que la comedia mexicana estaba dominada por el doble sentido o las mujeres voluptuosas.

La Familia P. Luche fue diferente:

• Ludovico (el padre torpe y fanático del azul).

• Federica (neurótica y gritona).

• Junior (el hijo sobreprotegido y adoptado).

• Y Vivi, la niña rara que decía la mítica frase: "¿Deberas Viv? ¿por qué no eres una niña normal?".

Irónicamente, la serie sirvió para que Eugenio Dervz se burlara de sí mismo y de su propia forma de tener hijos. Cabe recordar que, tras su primer matrimonio con la actriz de doblaje Gabriela Michel (madre de Aislinn), tuvo a Vadhir y posteriormente a José Eduardo con Victoria Ruffo.

El Salto a Hollywood y la Consagración con el Óscar

Mientras se vestía de peluche, Derbez no olvidó su espinita del drama. Tras un pequeño papel en Jack and Jill, en 2013 se estrenó la cinta que él mismo financió: No se aceptan Devoluciones.

Esta película de drama y paternidad demostró que "Eugenio te puede hacer reír también que te puede hacer llorar". El impacto fue global: recaudó $100 millones de dólares a nivel mundial, convirtiéndose en "la película en español más taquillera en la historia de Estados Unidos".

Este éxito lo llevó a ser la cara latina de Hollywood. El clímax de su carrera llegó en 2021 con la película CODA, donde interpretó al maestro de música Bernardo Villalobos. Este fue uno de sus papeles "más auténticos, más serios, pero sin perder el carisma que lo caracteriza".

El sueño se cumplió en la ceremonia de los Premios de la Academia, cuando el Óscar Goes CODA. El chico que empezó con Chabelo terminó "rodeado de las estrellas que alguna vez vio junto a su madre".

El Presente de Eugenio y la Reconciliación Familiar

Aunque la vida no tiene créditos, la etapa actual de Eugenio Derbez es una de "más feliz, tranquilo".

Después de años de priorizar su carrera, ahora busca fusionar su vida personal con la profesional, haciendo shows como LOL y, lo más importante, su reconciliación con su familia. La prueba de ello es el reality donde convenció a sus cuatro hijos de viajar por el mundo para pasar tiempo juntos.

Eugenio Derbez se ha convertido en una de las personalidades más importantes de México, demostrando que el sueño de un chico de la Ciudad de México lo puede llevar a tocar las estrellas.

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