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Los esports y su influencia en el campo deportivo

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El debate está servido desde hace algunos años: ¿son los esports un deporte real? Hay opiniones que defienden que sí, que responden a las mismas características que disciplinas tan conocidas como el fútbol o el baloncesto; pero legalmente, en la mayoría de los países, no se está reconociendo como tal. Dejando la discusión a un lado, está claro que hay fuertes vínculos entre esta actividad virtual y la más convencional que a continuación repasaremos.

Una de las primeras relaciones existentes entre ambos es que hay varios de estos videojuegos que son simuladores deportivos. Los de conducción, tenis o baloncesto son algunos ejemplos; pero de entre todos cabe destacar el FIFA y las numerosas ligas virtuales que son seguidas por miles de espectadores, o títulos futuristas como la Rocket League, que mezcla lo mejor del fútbol con el manejo de vehículos. Los partidos y los goles también son un objetivo en el mundo virtual.

Tal es la relación del deporte convencional con los esports que incluso se han incorporado en numerosas casas de apuestas deportivas este tipo de pronósticos. Algunas de las apuestas de esports permiten realizar las previsiones de ganadores en partidas y determinar el campeón de las principales ligas internacionales de juegos tan conocidos como la EU Masters de League of Legends, el Champions Tour Masters del Valorant o el Game Pro Series de CS: GO. Aparte de previsiones, también se permite el seguimiento en tiempo real de los diferentes eventos.

Llenar estadios y gran seguimiento

Algunos podrán pensar que parte del éxito de los deportes electrónicos se debe a la comodidad del hogar y a la simple conexión a internet. Cierto, pero con matices. Las grandes competiciones tienen la capacidad de movilizar un gran número de seguidores de todo el mundo hacia un pabellón donde los jugadores compiten en tiempo real. En Seúl, concretamente en el Estadio Sangam, se llegó a albergar más de 66.000 espectadores en una final mundial del League of Legends.

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Parecido sucede si observamos las transmisiones de estos eventos. Televisiones convencionales, canales digitales como Twitch.tv o plataformas de pago ofrecen de manera constante partidas de diferentes videojuegos. Millones de espectadores se reúnen delante la pantalla para seguir el evento en cuestión. En 2021, el récord se lo llevó la final del mundo de LOL con 174 millones de espectadores, mientras que otros eventos como la famosa Super Bowl de fútbol americano registraron 95 millones de seguidores.

Las semejanzas entre los dos mundos son tales que el Comité Olímpico Internacional se está planteando seriamente incorporar la disciplina de deportes electrónicos como deporte invitado en las próximas ediciones de los Juegos Olímpicos. Es prácticamente imposible que tengan presencia en París 2024, pero cabe la posibilidad de verlos en Los Ángeles 2028. El objetivo es atraer nuevas generaciones, y qué mejor que hacerlo mediante los videojuegos más populares.

El futuro, en juego

El campo de los esports es innovador y no tiene miedo de los cambios, mientras que el deporte tradicional en muchas ocasiones se muestra más reacio a la incorporación de las nuevas tecnologías. Poco a poco se va notando más la influencia del mundo digital en retransmisiones deportivas, no solamente para captar público joven sino para aportar un valor añadido a estas. Nuevos tiros de cámara, estadísticas en tiempo real o los primeros experimentos en realidad virtual son ejemplo de ello.

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También se puede observar un cambio en la manera de alcanzar el público. Cada vez son más las herramientas para llegar al usuario como las redes sociales y otras plataformas de emisión de contenidos. Que no sea necesario contar con un televisor y que el contenido se ofrezca mediante Twitch o TikTok y otras aplicaciones para celulares es un punto a favor para muchas generaciones. El mundo en el bolsillo.

Las nuevas generaciones han aportado otra manera de consumir entretenimiento y han dado una lección a una industria tan longeva como es la deportiva. No se puede seguir haciendo contenido como hace cincuenta años y, por muy consolidada que esté una disciplina en nuestra sociedad, hace falta reinventarse en la manera de llegar al espectador sin tocar la esencia del juego. En todo caso, los esports han llegado para quedarse y convivir con el deporte tradicional.

 

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