Linet Puente, de 43 años y figura clave en Ventaneando de TV Azteca, compartió en vivo su experiencia dolorosa. Ella reveló que, tras opinar sobre la relación de Susana Zabaleta con los medios, recibió ataques feroces. Los fans de La Cotorrisa, el popular podcast de comedia, interpretaron sus palabras como un golpe directo y desataron una ola de odio en redes sociales.
Puente enfatizó que nunca mencionó al podcast ni a sus creadores, Ricardo Pérez y José Luis Slobotzky. Sin embargo, el backlash fue tan intenso que decidió callar para proteger a su familia. "Ya no quiero ni mencionarlos porque amenazaron a mi hijo", confesó la periodista con voz temblorosa. Esta denuncia, hecha ante las cámaras de su colega Ernesto Buitrón, pone en jaque el delicado equilibrio entre medios tradicionales y creadores digitales.
La conductora urgió a una convivencia pacífica, lejos de la "guerra de odio". En un entorno donde las opiniones viajan a velocidad luz, Puente se convierte en símbolo de la vulnerabilidad periodística.
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¿Cuál es el origen del conflicto entre Linet Puente y Susana Zabaleta?
Todo inició con un incidente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Susana Zabaleta, actriz y cantante de 60 años, fue abucheada por reporteros al regresar de un viaje. Su pareja, el comediante Ricardo Pérez —conocido por La Cotorrisa—, respondió con una parodia satírica de programas de espectáculos. En el sketch, Pérez y Slobotzky se burlaron de la prensa rosa, acusándola de sensacionalismo y misoginia.
Linet Puente no se quedó en silencio y defendió a su gremio en Ventaneando. Señaló que Zabaleta critica a los medios cuando le conviene, pero los busca para promocionar conciertos, discos o series. "Esta relación le va a durar lo que el triste a la alegría", advirtió Puente, citando a su compañero Pedro Sola. El comentario, aunque dirigido a Zabaleta, avivó a los seguidores de La Cotorrisa, que lo tomaron como afrenta personal.
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Pati Chapoy, jefa de Puente, tildó la actitud de Pérez de "infantil" y mera estrategia publicitaria. El roce entre televisión abierta y podcasts independientes expone grietas en la industria del entretenimiento.
¿Cómo escalaron las amenazas de fans de La Cotorrisa contra Linet Puente?
Las redes sociales se convirtieron en campo de batalla. Puente describió un aluvión de mensajes vejatorios que no solo la atacaban a ella, sino a su hijo pequeño. "Me amenazaron con muchas cosas horribles", relató, conteniendo lágrimas en el set de Ventaneando. Los fans, leales a La Cotorrisa —el podcast más escuchado en México—, defendieron a capa y espada a Pérez y Slobotzky.
Algunos enviaron memes y videos virales, acumulando miles de vistas en plataformas como YouTube. Puente optó por no amplificar el odio publicando capturas, para no fomentar más violencia digital. Esta no es la primera vez que el fandom de un creador digital cruza límites. En septiembre, La Cotorrisa enfrentó acusaciones de acoso sexual por comentarios subidos de tono hacia la esposa de un comediante.
Xuxo Dom, el afectado, respaldó la denuncia de su pareja y rechazó cualquier intento de calumnia. El caso de Puente resalta cómo el anonimato en línea puede transformar críticas en ciberacoso real.
¿Qué impacto tiene este pleito en la prensa de espectáculos mexicana?
La industria tiembla ante esta escalada. Conductores como Joanna Vega-Biestro y Ana María Alvarado, de Sale el Sol, denunciaron tácticas de intimidación similares. Identificaron a colaboradores de La Cotorrisa infiltrados como "reporteros falsos" en el AICM para grabar a Zabaleta. Puente llamó a la unidad del gremio: "Las relaciones se acaban, pero la prensa ha cuidado carreras como la de Zabaleta".
Expertos en medios coinciden en que el humor satírico debe respetar fronteras éticas. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre ciberacoso revela que el 70% de las agresiones en redes afectan a mujeres periodistas. En México, donde los podcasts crecen un 40% anual según datos de Spotify, el choque generacional es inevitable. Sin embargo, Puente aboga por "sintonía" entre mundos, no por trincheras.
El debate urge regulaciones contra el odio digital, protegiendo voces como la de Puente. Este incidente podría inspirar campañas colectivas por la seguridad en línea. En el corazón de este torbellino, Linet Puente emerge resiliente. Su denuncia no solo visibiliza el acoso, sino que invita a reflexionar sobre el costo humano de la fama en la era digital.
La conductora, madre y profesional, recuerda que detrás de cada pantalla hay vidas reales. Es hora de que influencers y periodistas dialoguen, transformando rivalidades en colaboraciones enriquecedoras. Este caso subraya la necesidad de empatía en un ecosistema mediático interconectado. Al final, el entretenimiento debe unir, no dividir, para beneficio de todos los involucrados.
